
Cada asistente lleva un chip NFC en su escarapela. Otro asistente acerca el celular y ve quién es, lo guarda en sus contactos y le escribe por WhatsApp. Sin app, sin descargar nada, sin teclear un correo mal escrito en una servilleta.
Claustro de San Francisco · Villa de Leyva · 17, 18 y 19 de septiembre de 2026 · 650 asistentes
Esto es exactamente lo que se abre al acercar el celular al chip.
Una escarapela recién impresa está en blanco. La persona la completa desde su celular y queda lista.
El chip no guarda los datos de la persona. Guarda un link. Es como el número de una habitación de hotel: la puerta dice 302, pero quién duerme ahí está en el sistema de recepción, no grabado en la puerta.
Por eso un celular mal escrito se corrige en un segundo, desde el computador, sin volver a tocar ninguna de las 650 escarapelas. Y por eso los chips se pueden grabar antes de saber quién va a asistir.
Cada perfil lleva una franja "presentado por". No es un logo más en un pendón: aparece cada vez que dos personas se conocen, en la pantalla que las dos están mirando.
El networking es el corazón del Festival, pero hoy no deja rastro. Esto lo vuelve medible sin ponerle una sola fricción al asistente.
